Cuando no podemos controlarlo todo: aprender a cuidar nuestra energía


 

Hay momentos en la vida en los que sentimos que todo parece estar ocurriendo al mismo tiempo.

He vivido momentos así. Momentos de incertidumbre en los que quisiera tener respuestas inmediatas, saber qué va a pasar, conocer cuál será el resultado y, sobre todo, tener la seguridad de que todo estará bien.

Pero la vida no siempre funciona de esa manera.

Hay decisiones que no dependen de nosotros. Hay procesos que tienen sus propios tiempos. Hay respuestas que tardan en llegar y circunstancias que, por más que pensemos en ellas una y otra vez, no podemos cambiar.

Y precisamente allí comienza uno de los aprendizajes más importantes para nuestra salud emocional:

reconocer qué podemos controlar y qué no.

Cuando la preocupación ocupa demasiado espacio

Hace poco una persona me escribió por WhatsApp y me preguntó si ofrecíamos algún tipo de ayuda emocional. Me hablaba de lo difícil que puede resultar enfrentar determinadas situaciones, especialmente para quienes atraviesan procesos migratorios llenos de incertidumbre.

Su mensaje me hizo pensar.

¿Qué podemos hacer cuando una situación nos preocupa profundamente, pero su solución no depende completamente de nosotros?

Podemos pasar horas pensando:

¿Qué va a suceder?

¿Cuándo llegará la respuesta?

¿Por qué está pasando esto?

¿Y si las cosas no salen como espero?

Son preguntas humanas. El problema aparece cuando toda nuestra energía comienza a quedarse atrapada en ellas.

Stephen Covey y el Círculo de Influencia

Stephen R. Covey, autor de Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, presenta una herramienta sencilla pero poderosa: diferenciar nuestro Círculo de Preocupación de nuestro Círculo de Influencia.

El Círculo de Preocupación contiene todas aquellas cosas que nos importan o nos afectan.

La economía.

Las decisiones de otras personas.

Los cambios políticos.

Los procesos migratorios.

Las noticias.

El pasado.

La opinión de los demás.

Los tiempos de determinadas instituciones.

Muchas de estas situaciones son importantes y pueden afectar directamente nuestra vida. Sin embargo, preocuparnos constantemente por ellas no significa que podamos modificarlas.

Dentro de ese gran círculo existe otro espacio: nuestro Círculo de Influencia.

Allí están aquellas cosas sobre las que sí podemos actuar.

Nuestras decisiones.

Nuestros hábitos.

La información que decidimos consumir.

Las personas a quienes pedimos ayuda.

La manera en que organizamos nuestros recursos.

Nuestra preparación.

Las conversaciones que decidimos tener.

La forma en que respondemos ante una situación.

Y, muchas veces, nuestra actitud frente a aquello que estamos viviendo.

No controlar no significa no sentir

Este punto es fundamental.

Decir “esto no depende de mí” no significa que no pueda dolerme.

No significa que no pueda sentir miedo.

No significa que no pueda extrañar.

No significa que tenga que fingir que todo está bien.

Una persona que atraviesa un proceso migratorio puede comprender perfectamente que determinadas decisiones no están en sus manos y, aun así, sentir nostalgia por su familia, preocupación por el futuro o impotencia ante una situación.

Reconocer nuestras emociones también forma parte de nuestra salud integral.

La diferencia está en aprender a no permitir que aquello que no podemos controlar consuma toda nuestra energía.

Una pregunta que puede cambiar nuestro enfoque

Cuando la preocupación aparezca, podemos detenernos y preguntarnos:

¿Esto que me preocupa está dentro de mi control o de mi influencia?

Y después:

Dentro de todo lo que está sucediendo, ¿qué sí puedo hacer hoy?

Quizás no puedo decidir cuándo llegará una respuesta, pero sí puedo preparar mis documentos.

Quizás no puedo controlar la economía, pero puedo revisar mis gastos.

Quizás no puedo decidir lo que otra persona hará, pero puedo decidir cómo voy a comunicarme con ella.

Quizás no puedo cambiar inmediatamente una situación laboral, pero puedo prepararme, aprender algo nuevo o comenzar a buscar alternativas.

Quizás no puedo cambiar lo que ocurrió ayer, pero sí puedo decidir qué voy a hacer con este día.

Ese pequeño cambio de pregunta nos devuelve algo muy importante:

capacidad de acción.

Un ejercicio para esta semana

Toma una hoja y dibuja dos círculos.

En el círculo exterior escribe:

LO QUE ME PREOCUPA

Anota allí todo aquello que está ocupando espacio en tu mente en este momento.

Después dibuja un círculo más pequeño dentro y escribe:

LO QUE PUEDO INFLUIR

Ahora revisa cada preocupación y pregúntate:

¿Hay alguna acción concreta que dependa de mí?

Si existe, escríbela dentro de tu Círculo de Influencia.

Finalmente, selecciona solamente una y completa esta frase:

Mi acción de hoy es: ____________________.

No tienes que resolver tu vida completa hoy.

Solo necesitas identificar cuál es el siguiente paso que sí está en tus manos.

Salud integral también es aprender dónde ponemos nuestra energía

Durante este mes de agosto estaremos hablando de Salud Integral, entendiendo que cuidarnos significa mirarnos como un todo: cuerpo, mente y dimensión espiritual.

Nuestra salud no depende únicamente de lo que comemos o del ejercicio que hacemos.

También importa lo que pensamos.

Lo que sentimos.

Las preocupaciones que cargamos.

La manera en que enfrentamos la incertidumbre.

Y dónde decidimos colocar nuestra energía.

Tal vez hoy estés atravesando una situación que no puedes cambiar inmediatamente.

Reconócela.

Permítete sentir.

Busca apoyo cuando lo necesites.

Pero después vuelve a mirar tu Círculo de Influencia.

Porque aunque no podamos controlar todo lo que ocurre a nuestro alrededor, siempre podemos comenzar preguntándonos qué podemos hacer con aquello que sí está en nuestras manos.

Para reflexionar

¿Qué situación está ocupando hoy gran parte de tu Círculo de Preocupación?

¿Qué parte de esa situación pertenece realmente a tu Círculo de Influencia?

¿Cuál es una pequeña acción que puedes realizar hoy?

A veces, recuperar nuestro equilibrio no comienza resolviendo todos nuestros problemas.

Comienza identificando nuestro próximo paso.

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