Cuando el camino se hace largo: también el desánimo forma parte del propósito.
Hay momentos en la vida en los que el trabajo parece interminable. Días en los que miramos todo lo que falta por hacer y nos preguntamos: ¿realmente vale la pena?, ¿esto que estoy haciendo forma parte de mi propósito o simplemente es un capricho mío?, ¿será este verdaderamente el camino que Dios quiere para mí? Y aunque muchas veces nos cuesta reconocerlo, sentirnos así es humano. El desánimo aparece. El cuerpo se cansa. Las fuerzas disminuyen. El reloj parece avanzar a paso de tortuga y aquello que un día comenzamos con entusiasmo puede convertirse, temporalmente, en una jornada que parece no terminar. Hoy queremos hablar precisamente de esos días. Cuando servir también cansa En FUNDACORAZON conocemos muy bien el significado de servir con amor. Durante años hemos trabajado con nuestros niños, familias y comunidad. Hemos visto sonrisas, necesidades, dificultades, aprendizajes y también pequeños milagros que nos recuerdan por qué comenzamos. Pero actualmente estamos atravesando una eta...