Cuando la prueba toca a la puerta

 


¿Has sentido alguna vez que nadas contra la corriente? Que todo parece venirte encima al mismo tiempo y te preguntas una y otra vez: ¿por qué?

A veces pensamos que las personas deberían responder como nosotros esperamos. Creemos que actuarán de determinada manera, que comprenderán nuestro esfuerzo o que caminarán junto a nosotros cuando más lo necesitamos. Sin embargo, la vida nos recuerda constantemente que cada persona tiene su propia historia, sus propias luchas y sus propias decisiones.

Mientras se acerca el décimo aniversario de FUNDACORAZON, enfrentamos una de las pruebas más difíciles de nuestra trayectoria: la posibilidad de no contar con una sede física para continuar operando. Es una situación que mueve nuestros corazones, que nos confronta con nuestros miedos y que nos obliga a preguntarnos de qué estamos hechos realmente.

Hay momentos en los que el corazón se entristece mientras busca respuestas. El llanto aparece mezclado con el desánimo. La incertidumbre se instala en nuestros pensamientos y parece difícil encontrar el camino. Pero aun en medio de todo eso, algo se levanta dentro de nosotros. Una fuerza silenciosa que nos invita a seguir adelante cuando todo parece indicar que debemos rendirnos.

Pienso en los salmos escritos por David. Muchos de ellos nacieron mientras huía, mientras se encontraba solo, perseguido y rodeado de enemigos. Sin embargo, en medio de la angustia, su confianza permanecía puesta en Dios. David no negaba su dolor; lo expresaba con sinceridad. Pero tampoco permitía que el dolor tuviera la última palabra.

Quizás alguien piense que David es una figura demasiado lejana para compararla con nuestras propias luchas. Por eso también recuerdo historias más cercanas, como la de la escritora y activista Maya Angelou. Después de sufrir una experiencia traumática durante su infancia, pasó años sin hablar. Fue la literatura la que se convirtió en refugio, en puente y en herramienta para transformar el dolor en propósito. Aquella niña herida llegó a convertirse en una de las voces más influyentes de su generación.

Las pruebas forman parte de la vida. Nos afinan, nos fortalecen y nos preparan para desafíos mayores. Siempre he pensado que Dios no nos da una prueba superior a nuestras capacidades. En palabras sencillas: Dios no nos pondría un examen de cálculo avanzado cuando todavía estamos aprendiendo a sumar. Cada desafío llega acompañado de las herramientas necesarias para enfrentarlo, aunque muchas veces no podamos verlas de inmediato.

Por eso, mientras escribo estas líneas, también me las digo a mí misma:

Mantén la calma.

Sé paciente.

Esto también pasará.

Recuerdo entonces uno de los mensajes más poderosos de Og Mandino: “Persistiré hasta alcanzar el éxito.”

Persistir no significa no sentir miedo. Persistir no significa no llorar. Persistir significa seguir avanzando aun cuando el miedo, el cansancio o la incertidumbre nos acompañen. Significa levantarse una vez más. Significa creer cuando todavía no vemos.

Por eso hoy, aunque las circunstancias parezcan difíciles, seguimos adelante. Seguimos creyendo. Seguimos trabajando.

FUNDACORAZON se encuentra en la búsqueda de una nueva sede para continuar sembrando esperanza, educación, valores y oportunidades en la zona norte de Barquisimeto. Y aunque hoy no veamos claramente la solución, confiamos en que llegará.

Porque las respuestas muchas veces aparecen después de la perseverancia.

Porque los milagros suelen llegar después de la prueba.

Y porque cuando una obra nace del amor, del servicio y del propósito, Dios siempre abre un camino.

La solución llegará.

Quizás no en el momento que esperamos.

Quizás no de la forma que imaginamos.

Pero llegará.

Y cuando miremos atrás, entenderemos que esta prueba no llegó para detenernos, sino para mostrarnos la fuerza que siempre estuvo dentro de nosotros.

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