Descubriendo nuestro Potencial a través de la Persistencia y el Enfoque.
La prueba no puede estar separada del aprendizaje. Probarse a uno mismo permite saber si realmente hemos aprendido. Es en esos momentos de prueba cuando descubrimos, como dicen por ahí, de qué estamos hechos. Empezar no es fácil, pero es mejor comenzar que nunca haber intentado.
Me gustaría darles un consejo sabio o una fórmula sobre cómo alcanzar sus sueños, pero lo único que viene a mi mente es la persistencia: levantarse cada vez que caemos. Son reflexiones que me vienen mientras escribo, porque a menudo tiendo a cuestionarme. A veces, como se describe en la Biblia sobre los fariseos, me pongo más carga de la que me fue dada.
Está bien tomarse un descanso, siempre y cuando no sea demasiado largo. Pero me pregunto si realmente sé lo que quiero. Todo comienza con esa pregunta: ¿cuál es tu sueño? No es una pregunta egoísta, sino de realización personal, de sentirnos completos. Aquí es donde se manifiesta la maravilla de Dios: no todos tenemos el mismo sueño. Pienso que hemos sido diseñados para algo en particular.
Es crucial recordar la importancia de escribir nuestras metas, como destaca Brian Tracy, quien sugiere varios pasos esenciales para definir y alcanzar metas:
Claridad: Sé específico sobre lo que deseas lograr. Cuanto más clara sea tu meta, más fácil será alcanzarla.
Escribir las metas: Anota tus metas en papel, de forma detallada y tangible.
Establecer plazos: Define un tiempo límite para cada meta. Los plazos te dan un sentido de urgencia.
Identificar obstáculos: Reconoce los posibles desafíos y planifica cómo superarlos.
Desarrollar habilidades necesarias: Determina qué habilidades o conocimientos necesitas adquirir para alcanzar tus metas.
Hacer un plan de acción: Diseña un plan detallado que te lleve paso a paso hacia tu objetivo.
Persistencia: Trabaja en tus metas cada día, sin importar los obstáculos que se presenten.
Quiero compartir con ustedes una parte del libro "Generación Idiota" de Agustín Laje, que resuena con lo que estamos discutiendo:
“Köhler y otros han mostrado cómo el chimpancé y el orangután no se diferencian del hombre en lo que rigurosamente llamamos inteligencia. La verdadera diferencia radica en que tienen mucha menos memoria que nosotros. Las pobres bestias se encuentran cada mañana con que han olvidado casi todo lo que vivieron el día anterior, y su intelecto tiene que trabajar sobre un mínimo material de experiencias. De manera similar, el tigre de hoy es idéntico al de hace seis mil años, porque cada tigre debe comenzar de nuevo a ser tigre, como si no hubiera habido ninguno antes.
El hombre, en cambio, gracias a su poder de recordar, acumula su propio pasado; lo posee y lo aprovecha. El hombre nunca es un primer hombre; comienza, desde luego, a existir sobre cierta altitud de un pretérito amontonado. Este es el tesoro único del hombre, su privilegio y su señal. La riqueza menor de ese tesoro consiste en lo que parezca acertado y digno de conservarse, pero lo verdaderamente importante es la memoria de los errores, que nos permite no cometer los mismos siempre.”
Poseemos la gran ventaja de contar con la memoria, que nos permite recordar nuestros errores y corregirlos en el camino. Como dice Cicerón: "La memoria es el tesoro y la guardiana de todas las cosas." Si estamos en el camino equivocado, siempre podemos enmendar.
Comentarios
Publicar un comentario