Rompiendo Barreras: El Poder del Crecimiento Personal a Cualquier Edad.
El tiempo avanza sin que apenas lo percibamos. En un abrir y cerrar de ojos, pasamos de tener quince años y anhelar la independencia, a encontrarnos en nuestros veinte, apasionados por mil cosas pero a menudo sin visión a largo plazo. Reflexionaba sobre esto cuando me sorprendió mi primera cana, llevándome a contemplar mis cuarenta y tres años y todo lo que había aprendido hasta el momento, junto con mis éxitos y fracasos.
A veces, la idea de que ya soy demasiado mayor para ciertas cosas se cuela en mi mente, pero entonces recuerdo historias de vida inspiradoras, como la de Abraham Lincoln, quien enfrentó tres derrotas electorales antes de ser aceptado en el congreso a los cuarenta y cinco años, o la de Moisés, quien aceptó su misión divina a los cuarenta. Esto me hace comprender que la edad no puede limitar nuestro crecimiento, siempre y cuando nuestro deseo de aprender supere cualquier creencia preconcebida.
A menudo nos permitimos creer que hemos alcanzado nuestro límite, cuando en realidad fuimos creados para seguir aprendiendo constantemente. Pueden arrebatarnos todo material, pero nunca podrán arrebatarnos lo que hemos atesorado en nuestros corazones.
Como mujer, a menudo enfrentamos el temor al envejecimiento, a las arrugas, a las canas, pero lo que realmente deberíamos temer es la idea de detener nuestro aprendizaje. Lo más valioso que poseemos es la magnífica creación de Dios: nuestro cerebro, un sistema complejo con la hermosa habilidad de establecer y conectar neuronas.
Entonces, ¿cómo te ves a ti mismo/a con la edad que tienes? ¿Te aceptas y amas tal como eres, como una hermosa creación? ¿Cómo te ves dentro de un año? ¿Cómo alimentarás a la persona más importante que eres tú mismo/a? ¿Y dentro de cinco años? Planifica, ajusta y modifica según sea necesario para alcanzar tus metas. Apasiónate por ello y sigue adelante. Amate y cree en ti porque tu eres la única persona capaz de cerrar tu camino, de colocar las barreras, o de expandir los horizontes, Dios nos ha dotado de valiosos talentos no podemos rendirnos.
Recordemos que nunca es tarde para crecer, para aprender, para seguir adelante. En cada etapa de la vida, tenemos la oportunidad de renovarnos, de alcanzar nuevas alturas y de descubrir el potencial ilimitado que reside dentro de nosotros.
Comentarios
Publicar un comentario