La Búsqueda de Sueños: Historias de Resiliencia y Talento.

 




"Queridos lectores, hoy quiero compartir con ustedes una reflexión sobre la experiencia de muchos inmigrantes que, como nosotros, buscan forjar un nuevo camino en tierras desconocidas. A través de historias de esfuerzo, talento y resiliencia, descubramos juntos la importancia de nunca rendirse en la búsqueda de nuestros sueños."


El día de hoy conversaba con una señora que, como muchos de los inmigrantes, busca progresar en una tierra extranjera, avanzar, crecer y ver sueños cumplidos que, tal vez por alguna u otra razón, en nuestra tierra se ven truncados. Salimos en busca de ellos y, tal vez, después de salir, nos cuestionamos si fue la decisión correcta, si lo que estamos viviendo era lo que imaginamos. Con lágrimas en los ojos, tomamos la fortaleza para continuar.


En el caso de esta señora, quedaba maravillada de sus vivencias, de la fuente de enseñanza que posee, de las ganas de trabajar y ganar algún dinero para ayudar a su hijo, que al igual que ella, trabaja para sobrevivir. Me pregunto qué pasa con nosotros, los que salimos de nuestra tierra en busca de sueños, y que, de repente, esos sueños se desvanecen y desaparecen. Seguimos siendo como la historia bíblica del pueblo de Israel, en el momento en que llegó el tiempo de su liberación, después de estar 400 años de esclavitud. Al dejar Egipto y caminar hacia la tierra prometida que Dios les había de entregar, ellos dudaron; lo que los movió a salir ya no les llenaba al punto que querían regresar. Y así, dudamos también nosotros del valor que nos llevó a dejar nuestra tierra madre; perdemos la motivación. Esto ocurre en muchas áreas de nuestra vida: en los estudios, en el ejercicio, en los proyectos... Sencillamente, cuando la desmotivación llega y asoma su horrible rostro, en ocasiones nos asusta, haciéndonos correr y abandonar nuestros objetivos.


Y con esto no quiero decir que nuestra tierra sea o no una tierra prometida. Lo prometido para nosotros es que hemos nacido para aportar al mundo, para dejar un legado que beneficie a la humanidad. Pero a veces, en el día a día, se pierde o nos olvidamos. No hay, o por lo menos así lo creo yo, aprendizaje que sea en vano; todo lo que aprendemos, absolutamente todo, lo usamos. Tal vez pienses en la trigonometría y en la tabla periódica de química: ¿dónde usé esto? Pues eso te aporta disciplina.


Hoy, cuando la señora que te mencioné me mostró el arte que crea, dije y pensé: ¡qué talento! No podemos esconder las perlas; las perlas están para ser mostradas. No podemos esconder los talentos que Dios nos ha dado. A veces, el miedo al rechazo y a lo que dirán es más fuerte y nos opaca, dejándonos en la oscuridad.


No escondas tus dones, riega la semilla que Dios te ha dado. No dejes de aprender todo lo que puedas aprender bajo el sol. Que no haya días en los que no hayas aprendido algo; ese es el ejercicio de nuestro cerebro, crea nuevos enlaces neuronales.


Hoy brindo un aplauso a todos los hombres y mujeres que, sin importar su edad, su nacionalidad, su color de piel, siempre están hambrientos de aprendizaje, de buscar más, de saber que siempre hay más.

La imagen que les dejo son pinturas de Leily, una señora de 57 años de edad, con un maravilloso talento, en busca de crecimiento. ¡Un aplauso para ella!

Hasta la próxima.


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