Celebración de mi Cumpleaños Número 44.

 


La noche anterior a mi cumpleaños, llegué a casa agotada después de un día de trabajo que se alargó más de lo esperado. Estaba tan cansada que solo deseaba acostarme y dormir. Mientras intentaba descansar, reflexionaba sobre las cosas que no había logrado hacer y las decisiones que había tomado, o al menos, las que podía recordar. Finalmente, caí en un profundo sueño.


Me despertó mi hijo con un cálido "feliz cumpleaños" y mi hija me llamó por teléfono. En ese momento, agradecí a Dios por mis hijos, quienes son parte de mis alegrías diarias y de mis retos, y me motivan a seguir adelante. A las 4 a.m., aunque lo que realmente quería era dormir, me levanté de la cama, me di un baño para despejarme y me preparé para ir al trabajo.


Cuando me subí al carro, puse una de esas canciones que hacen llorar, pero que al mismo tiempo te dan fortaleza. La mía es "Mi corazón entona una canción"; para mí, esta canción marca un antes y un después. Me recuerda el amor de Dios y que nada puede apartarme de Él. En el camino, escuchaba los mensajes de cumpleaños de mi familia en Venezuela: de mi papá, mi mamá, mis hermanos y amistades. La nostalgia me invadía al pensar que no me cantarían "feliz cumpleaños"; todos apreciamos celebrar nuestros cumpleaños con nuestros seres queridos.


Ya en el trabajo, admiraba el gran sol que brilla para todos sin distinción, lo cual me llenaba de ánimo. Conversar con mi hermana colombiana, que cumple mañana, me llenaba de energía. Aunque la jornada laboral fue larga, Dios siempre coloca en nuestro camino a las personas que nos alientan. Compartí un rato con mi hermano colombiano, y mi hija me dio unas palabras que me llenaron de fortaleza, las cuales compartiré al final de este artículo.


A medida que la tarde se acercaba y continuaba en el trabajo, agradecía a Dios por todo lo que me ha dado. Le pedía que siempre me ayudara a ser agradecida, ya que ese es un aspecto fundamental de la fidelidad a Dios. El agradecimiento nos recuerda que, aunque no he alcanzado mi máximo potencial, Dios me ha concedido mucho. Mi deseo es seguir avanzando y, de todo lo que Él me da, dar a los demás, utilizando los talentos y habilidades que he desarrollado.


Espero que en mi próximo cumpleaños pueda releer esto y decir: "he avanzado, he aprendido cosas nuevas". Y seguir diciendo: "gracias, Dios".


Al concluir la noche, hablé con mis hermanas y mi mamá, después con mi hija. Mi esposo me sorprendió trayendo la Navidad a casa; él armó solo el árbol porque sabe que me gusta tenerlo colocado para mi cumpleaños. Además, me preparó una torta, pero adivinen: ¡mi perrita Nina se la comió!

Quiero terminar agradeciendo a ustedes, mis lectores, que me han acompañado en este nuevo proyecto que es escribir. ¡Vamos por más! Que el próximo año sea un año de resultados; sigamos sembrando, eliminemos la maleza y cultivemos más conocimiento y éxitos.




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