Aprender a Vivir: El Valor de Equivocarse y Seguir Adelante.
¡Hola, queridos lectores!
“Lo más difícil de aprender en la vida es saber qué puente cruzar y cuál quemar, y solo la experiencia nos brinda esa sabiduría. Las respuestas se encuentran a medida que avanzamos por el camino. Después de intentarlo muchas veces, comenzamos a ajustar nuestros movimientos con mayor precisión. Si evitas equivocarte, nunca crecerás. Es importante exponerse a la realidad, vivirla y aprender de ella, incluso si esto implica sufrimiento. No evites situaciones incómodas; hacerlo puede resultar en estancamiento. No hay crecimiento sin cierta dosis de sufrimiento. Aunque la experiencia de otros puede facilitar el trayecto, nunca puede reemplazar el nuestro. Las situaciones pueden parecer similares, pero nunca se repiten. La verdad debe ser vivida, no enseñada.”
Este es un extracto del libro de Francisco Alcaide, "Aprendiendo de los Mejores". A menudo, el miedo a equivocarnos y a ser ridiculizados en público nos detiene. Hablando con mi hija, me comentó sobre sus dificultades en una clase. Decidió asistir a tutorías que pensaba eran individuales, pero resultaron ser grupales. Me dijo: 'Mamá, no me gustan porque me da pena preguntar, y si lo que pregunto es muy tonto'. Esta es una sensación común para muchos de nosotros. Personalmente, también he sentido ese mismo miedo, lo que a veces me impide preguntar y aprender. Como bien dicen: 'Siempre habrá oportunidad de corregir porque siempre hay oportunidad de aprender', y eso es un tesoro valioso de nuestra capacidad como humanos.
Así como leemos un libro página por página, mantenemos buena salud comiendo sano y haciendo ejercicio regularmente. Aprendemos un nuevo idioma practicando todos los días, mejoramos en nuestro trabajo aprendiendo cosas nuevas y hacemos amistades entablando conversaciones. Las cosas se logran haciéndolas. Buscar trabajo implica aplicar constantemente, sin importar cuántas veces nos digan que no. Lo importante es no rendirse. Recuerden la historia de José Hernández, el astronauta mexicano. Aplicó más de 12 veces a la NASA hasta que finalmente lo aceptaron. ¿Te imaginas si se hubiera rendido después de la onceava vez? La clave es no rendirse y continuar en la búsqueda de nuestros sueños; es mejor vivir nuestros sueños a solo tenerlos en nuestra imaginación.
¡Sigamos adelante y hagamos realidad nuestros sueños!
Espero que estas palabras te inspiren a no rendirte nunca.
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