Viviendo en Equilibrio: Reflexiones sobre el Aprendizaje y el Crecimiento Persona.

 

A menudo me encuentro buscando maneras de centrarme, mientras intento equilibrar pensamientos intrusivos y la constante sensación de estar abrumada. Es curioso cómo puedo trazar una línea continua sin levantar el lápiz o consumir seis tazas de café diarias sin sentir mucho su efecto. A veces, me siento como la científica de "La familia del futuro", con etiquetas de café por todo el cuerpo. En momentos de desesperación, quisiera salir corriendo, aunque solo sea de manera metafórica, porque mi mente se escapa y se esconde, haciéndome sentir atrapada.

He experimentado un ahogo constante por la acumulación de diversas circunstancias, y a veces me encuentro sin saber cómo reaccionar. Mantengo una sonrisa, uso una máscara de felicidad, incluso cuando por dentro me siento triste. Las preguntas como "¿Qué te pasa?" y "¿Estás bien?" me resultan repetitivas y, a veces, incómodas.

Este camino me recuerda que aún me queda mucho por aprender, y me alegra, porque ¿qué es la vida sin el aprendizaje? En mi familia, valoramos profundamente la educación; es la semilla que mis padres plantaron en mis hermanas y en mí. No se trata solo de obtener un título universitario, sino de la disciplina que conlleva. Aplico esta enseñanza en mi vida diaria y en los compromisos que asumo. Sé que necesito mejorar en la acción y la estructuración de mis proyectos, pero la metodología que sigo la he aprendido de mis experiencias y del aprendizaje continuo.

En este momento de mi vida, no quiero ser solo una "come libros". Deseo aplicar lo que he aprendido, evaluarme y cambiar, salir de mi zona de confort. Tengo varios objetivos, y es crucial que elabore un plan de acción. Soy consciente de que los planes funcionan bien inicialmente, pero las excusas tienden a surgir con el tiempo. Es natural, pues somos humanos. Por eso, necesito establecer fechas para mis objetivos y mejorar mi enfoque.

Ahora, a casi cuatro meses de que termine 2024, es un buen momento para evaluar lo que debemos ajustar y mejorar. Tenemos este tiempo para enfrentarnos a lo que aún no hemos definido, para moldear lo que falta, y para sembrar cada día las semillas de los frutos que esperamos recoger mañana. Debemos enfocarnos en alcanzar nuestro 1% de esfuerzo diario. Recuerda que los días, semanas y años pasarán quieras o no; así que tratemos de vivir cada día como si fuera el último. No nos sintamos merecedores de todo, como si el universo nos debiera algo, sino como los seres mortales que somos; dependientes de nuestro creador y conscientes de que, a diferencia de los animales, hemos sido dotados de un pensamiento infinito.

Recordemos: El camino puede ser incierto, pero cada paso que damos nos acerca más a nuestra mejor versión


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