"Transformando Creencias: Es el quien no el hacer"

 




En nuestra vida diaria, a menudo subestimamos el impacto de cómo nos expresamos y cómo nos vemos a nosotros mismos. Pequeños momentos pueden revelar grandes lecciones sobre la importancia de la comunicación y la autoconciencia.

Recientemente, recordando una experiencia durante unas clases de manejo me llevó a reflexionar sobre la influencia de nuestras palabras y percepciones en nuestras vidas. Este incidente desencadenó una profunda exploración sobre cómo nuestras palabras incompletas reflejan creencias arraigadas sobre nosotros mismos.


Al reflexionar sobre uno de los hábitos en los que sigo trabajando: mi manera de expresarme. Esta conciencia se hizo patente cuando llegué a Estados Unidos y tomé clases de manejo. Durante las lecciones, mientras conducía en un automóvil especial de la autoescuela, el instructor, que era excelente por cierto, me explicaba cada detalle: frenar, acelerar, mirar ambos lados antes de entrar a una intersección. En una de esas maniobras, casi nos chocamos con el automóvil que venía detrás de nosotros. El profesor me preguntó en qué estaba pensando, y yo respondí: "Es que yo...", a lo que él me interrumpió y dijo: "¿Por qué no terminas de hablar? Termina, por favor". Esa situación me llevó a reflexionar sobre lo que realmente quería expresar. En ese momento, no estaba seguro de si tenía algo más que decir.


Esta experiencia me llevó a observar más de cerca mi manera de hablar y me di cuenta de que a menudo dejo palabras incompletas o frases sin terminar, lo que deja al oyente confundido y preguntándose qué sigue.


Cuando pienso en esto, me pregunto si realmente tenía alguna palabra que agregar o si simplemente dejaba la frase así porque no tenía más que decir. ¿Es solo una justificación? El mundo de las excusas es vasto; es más sencillo responsabilizar a otra persona o caer en la autocompasión.


En el libro que estoy leyendo para nuestro reto de febrero, "El Poder de Cambiar" de Craig Groschel, quedé impactado con las primeras páginas y su enfoque sobre por qué nos estancamos en la modificación de conducta. ¿Por qué nos cuesta tanto cambiar nuestros hábitos? ¿Por qué podemos decidir leer un libro y hacerlo durante unos días, solo para dejarlo después? Groschel explica que los cambios de conducta no nos llevan a ninguna parte; el cambio debe ser de identidad. No se trata de cambiar lo que hacemos, sino de cambiar quiénes somos.


Quién eres tú impulsa tu comportamiento. Observa a tu alrededor: ¿quién ocupa los puestos de liderazgo? Por lo general, son las personas que se sienten capaces de hacerlo. Esto se refleja en muchos aspectos de la vida. Cuando enseñaba matemáticas en la universidad a estudiantes de quinto semestre, muchos de ellos habían superado los semestres más difíciles. En el quinto semestre, su confianza había crecido significativamente, y aquellos que alcanzaban ese nivel generalmente obtenían el título universitario.


Uno de los tantos ejemplos que nos demuestran la importancia de la confianza en nosotros mismos es que los cambios duraderos son los que ocurren en nuestra identidad. ¿Qué es lo que quieres lograr? ¿Qué es lo que quieres dejar? ¿Cómo te ves a ti mismo al respecto? El cambio en el quién va más enfocado en lo que nosotros creemos de nosotros mismos. Por ejemplo, recientemente descubrí una creencia arraigada sobre mí: pensaba que no tenía buen oído musical. Esta creencia se remontaba a mi segundo grado, cuando mi profesora de música me hizo este comentario y lo interioricé como una limitación. Esto es solo un ejemplo, pero ¿qué crees sobre ti? ¿Qué pensamientos recurrentes tienes que solo tú puedes reconocer en ciertas situaciones, como "es demasiado para mí", "nunca he podido con esto" o "no me gusta leer"?


Descubrir qué pensamos de nosotros mismos es más importante que simplemente tratar de cambiar una conducta. Recuerda, ES EL QUIÉN, NO EL HACER.



Comentarios

  1. Gracias por esta reflexión, en ocasiones me pasa lo mismo, no transmito de manera correcta lo que pienso, entonces puede estar sujeto a muchas interpretaciones. Es necesario educarse en este aspecto para tener una mejor interacción con el otro.

    ResponderBorrar
  2. ¡Hola! Claro, la escucha activa es una habilidad muy importante en la comunicación y si la practicamos con nosotros mismo nos puede traer grandes cambios. Ya que la escucha activa también es crucial cuando nos dirigimos a nosotros mismos, ya que implica prestar atención consciente a nuestros propios pensamientos, emociones y necesidades.

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Con Pasión y Propósito: Lecciones de los Niños de Fundacorazón.

La vida se construye en decisiones: un paso, un hábito, un día.

🎯 Salir del victimismo: el acto más valiente de amor propio.