Sembrando Esperanza: Fundacorazon en Venezuela
Tentados a abandonar, a creer que no estamos a la altura, que nos falta algo o alguien, es natural experimentar estos pensamientos. Sin embargo, tenemos el poder de decidir cuánto tiempo permaneceremos en esta etapa.
Es común sentirse tentado a abandonar cuando las cosas se ponen difíciles, cuando la duda y la inseguridad nos rodean. La sensación de no ser suficiente o de que nos falta algo puede resultar abrumadora en ocasiones.
He experimentado esta sensación en varias ocasiones, pero una que viene a mi mente en este momento es cuando mis hermanas, mi esposo, parte de los miembros de la iglesia que asistía y yo iniciamos el proyecto de una fundación para trabajar con niños de escasos recursos en Venezuela, por allá en el 2016. En realidad, no teníamos absolutamente nada, solo el deseo y, a mi parecer, el llamado de Dios para iniciar este trabajo.
Mi suegra nos cedió su casa para iniciar el proyecto, y lo consideré un milagro. Aunque su casa quedaba bastante retirada del centro de la ciudad, sin contar que el transporte público no era el mejor, y para ese momento yo no sabía manejar, así que tenía que tomar el autobús, el cual, para los que somos de Venezuela, conocemos la expresión "como sardina en lata". Así me correspondía viajar muchas veces de pie y bastante apretada, llevando conmigo a mis dos hijos varones como fieles compañeros.
Esto era algo que hacía mínimo tres veces por semana, sin contar que continuaba con mi trabajo de docencia universitaria y mi emprendimiento para el "rebusque", que era una frutería. Así pasaban los días, buscando voluntarios, personas que quisieran apoyar, planificando actividades y trabajando con los niños.
El entusiasmo con el que los niños de la comunidad se involucraron en el proyecto me motivaba. Te puedo decir que vi la mano de Dios en todo esto, como te comenté, no teníamos absolutamente nada y de repente empezamos a recibir donaciones y apoyo de diferentes personas.
Hubo días en que me sentía tan cansada, pero me gustaba tanto el trabajo que en innumerables noches me quedé despierta hasta tarde terminando algún detalle o planificando alguna actividad. Sin embargo, un día mi cuñado se enfermó de leucemia y mi esposo, que algunas veces me buscaba en la fundación, ya podía buscarme menos pues tenía que cuidar a su hermano. Las cosas que él hacía en casa para colaborar las empezó a hacer menos y bueno, yo me empecé a sentir abrumada.
Un día solo quería llorar y llorar, me sentía sin fuerza alguna, y empecé a pensar: ¿Será que me equivoqué con la fundación? ¿Será que este es otro de mis deseos de "si puedo, puedo" y lo que hago es cargarme? ¿Será que en verdad fue un llamado de Dios?
No sé si has experimentado el sueño que produce el desánimo, así me empecé a sentir: con sueño, cansada, sin ánimo. Pero creo firmemente que Dios no coloca pruebas mayores de las que podemos soportar y esta fue una de esas ocasiones en las que sentí cómo el amor de Dios me sustentó. Cuando no tenía a más nadie a mi alrededor, Él me dio la fuerza para planificar y avanzar.
Gracias a mi hermana, logramos registrar formalmente la fundación en el 2018, y actualmente continúa funcionando bajo su dirección. A lo largo de estos 8 años, se han bendecido muchas familias. Me llena de alegría ver las caras de los niños sonrientes y esperanzados. Estos niños, en su mayoría, no tienen un televisor en casa, ni cuentan con tabletas ni juguetes. Muchos de ellos no asisten a la escuela. El pensar que Dios nos ha permitido dotarles de un lugar donde aprender, donde compartir de manera sana, es una gran alegría para mí.
En este momento, no estoy al frente de la Fundación, pero le doy gracias a Dios por haber elegido a mi hermana mayor para dirigirla. Ella sigue dando lo mejor de sí, junto con el hermoso equipo que han formado. Ahora, con una visión completa, puedo decir que valió la pena el esfuerzo.
Por eso, te animo a continuar. Todos tendremos días malos, pero la actitud que le pongamos puede hacer la diferencia.
Te comparto su página de facebook para que veas el hermoso trabajo que se realiza en #fundacorazon
https://www.facebook.com/share/74j4gYh8AyHMviFx/?mibextid=K35XfP
Hay veces que tenemos días grises en dónde uno se desanima pero está en nosotros cambiar esos días por días lleno de esperanzas y de luz, porque nosotros brillamos con luz propia y Dios cada día ve nuestras naciones.
ResponderBorrarNunca debemos rendirnos siempre hay que seguir adelante y ser perseverantes en la vida porque cada uno tiene un propósito y es siempre hacer el bien, dar con amor y trabajar con lo que te gamos para cambiar la vida de esas personas que lo necesitan que son vulnerables y buscan en uno una esperanza, sigamos adelante que Dios obra en nosotros para generar cambios y conmover corazones y más adelante esos niños y jóvenes serán personas llenas de sueños que cumplirán gracias a nuestro granito de arena porque dejamos una huella de amor, fe y esperanza donde todo es posible, porque si se puede vencer los obstáculos, si se puede luchar por lo que queremos, seamos siempre optimistas y con una esperanza firme en lo que deseamos.
Excelente, gracias por ese maravilloso complemento.
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