"Rompiendo barreras de edad: la inspiradora historia de Taghi Askari y su pasión por el clavadismo"

 



Siempre me ha gustado escuchar las experiencias de los demás y, como dicen, tomar lo bueno y desechar lo malo. Esto me trae a la memoria años atrás, cuando mis hermanas y yo nos quedábamos solas en casa después de llegar de la escuela, ya que mis padres salían a trabajar. Mi madre, como mujer sabia, siempre conversaba con nosotras y nos aconsejaba en las cosas de la vida diaria. Un día nos comentó que existía una modalidad de robo en la que la gente llega a tu casa de manera formal, toca la puerta y te dice: "Buenos días, somos técnicos de tal y cual cosa, ¿podemos hacer la revisión de tal y cual equipo?". Y si accedes a abrir o les entregas algún electrodoméstico, estás siendo robado. Bueno, llegó el turno en mi casa. Estábamos en casa y tocan la puerta. Mi hermana mayor abre la puerta y le dice: "Hola, tu mamá nos mandó para revisar el equipo de sonido". A lo que ella respondió: "Ok". En ese momento, salgo corriendo y le digo: "Recuerda lo que dijo mamá". Ella no me dice nada y entrega el equipo. Te podrás imaginar, estábamos siendo robadas. Una lección aprendida. Sabemos que cada uno debe vivir sus propias experiencias, pero qué bueno es si escuchamos o aprendemos de los aciertos y derrotas de otros. En este tiempo que he estado escribiendo, he leído historias de diversas personas y me sorprende sus espíritus de lucha; cómo en medio de las adversidades no se dan por vencidos. A veces nos fijamos solo en lo malo, pero como dice mi papá: "Los buenos son más, lo que pasa es que los malos hacen mucha bulla".


Si te has paseado en esto días por las redes sociales te encontraste con la historia de 

Taghi Askari, un ex-clavadista profesional irani de 100 años de edad, OMG, si Taghi impresionó a todos al saltar de un trampolín de tres metros, me encata la lección que nos da Taghi, uno rompe los paradigmas de edad, dos nos muestra la importancia del amor y posición a los sueños, tres cuando amos lo que haces vive para ello,


"En mi caso, he sentido amor por el clavadismo desde que era un adolescente hasta hoy. Siempre me han gustado los clavados. Nada ha cambiado desde 1951 hasta ahora, excepto mi rendimiento", expresó Askari a la World Aquatics.”(1)


Esta frase me gusta porque el amor es un ingrediente para alcanzar nuestras metas y nuestros sueños. Podemos tener el plan y las herramientas, pero solo el amor nos permitirá levantarnos cuando nos abata el desánimo. Busca aquello que te apasiona, aquello que harías sin que te paguen, sin que te manden; aquello que roba tus sueños, y en eso trabaja. Y, a mi parecer, habrás encontrado la felicidad.




1-https://www.milenio.com/deportes/mas-aficion/clavadista-de-100-anos-participa-en-mundial-de-natacion-de-doha-2024


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