Hábitos y metas: Del papel a la acción. (Parte 1)

 


Casi termina el primer mes del año, ¿cómo vamos con nuestras metas? ¿Las lograste escribir o solo quedaron en el pensamiento? Sé que el tema a veces puede resultar fastidioso, pero es algo que estoy aplicando en mi propia vida: hacer que mis metas pasen del papel a la realidad. Cada día trato de evaluarme y ver qué estoy haciendo para acercarme a mi propósito de vida, sin olvidar que cada pequeño paso diario cuenta. Busco estrategias a diario para aplicar y no olvidar hacia dónde quiero llegar.

Sabes, algunos expertos coinciden en que solo el 8% de las personas cumplen sus metas al finalizar el año. Otro estudio confirma que solo el 25% de las personas logra mantenerse en sus metas más allá de la primera semana de enero; el 77% renuncia después de la segunda semana, y el 40% se rinde después de los 6 meses. Estos datos son según la revista empresarial EKA.

Otro estudio de la Universidad de Scranton, Pensilvania, reveló que 9 de cada 10 personas que establecen propósitos de Año Nuevo fracasan debido a que se plantean de forma vaga, sin definir un tiempo para lograrlo ni el proceso o método. Debemos ser parte del 8%, y eso solo lo podemos realizar con enfoque, solo lo podemos lograr con autoevaluación.

Recientemente leí el libro "El Poder de los Hábitos" de Charles Duhigg, uno de mis seleccionados para este año, sobre el ciclo de los hábitos y cómo podemos hacer para modificar nuestros hábitos. Esto recordando que no obtendremos resultados distintos a menos que cambiemos lo que estamos haciendo a diario, y sabemos que el 80% de nuestras actividades diarias son hábitos.

Duhigg habla sobre el ciclo de los hábitos, compuesto por tres pasos: señal, rutina y recompensa. James, en su libro "Hábitos Atómicos", lo presenta como el circuito de señal, anhelo, respuesta y recompensa. ¿Qué es esto? ¿Cómo lo podemos ver en nuestra vida?

En esta entrega nos dedicaremos a las señales. La señal es aquel elemento que llega a nuestro cerebro para iniciar la rutina; puede ser un sonido, una imagen, un aroma, entre otros, es decir, el estímulo que puede ser sensitivo o cognitivo.

Entonces, debemos verificar cuáles son las señales que recibimos para los hábitos que tenemos actualmente. Es por ello que James recomienda un diario de hábitos, es decir, examinar cada actividad que realizamos desde que nos levantamos hasta que regresamos a la cama. Por ejemplo, yo he colocado el libro que estoy leyendo al lado de mi mesa de noche para que sea lo primero que haga al despertar antes de abandonar la cama. Coloco dos alarmas en mi celular, una que llamo "Un minuto para agradecer" y la otra para meditación, las cuales realizó en el momento en que estoy en el sauna. Son pequeñas señales que he ido agregando. También trato de no olvidar la regla de los 2 minutos; así sean dos minutos diarios, siempre leo.

Yo inicié mi diario de hábitos en mi celular, ya que siempre lo llevo conmigo. Me descargué una aplicación que se llama "Journal" para iPhone, y me ha parecido bastante funcional, ya que puedo colocar incluso fotos de las actividades que estoy realizando. Si eres de los que prefiere lápiz y papel, también está bien; lo importante es que aprovechemos cada momento que tengamos para llevar un registro, solo así podremos identificar nuestras señales.

Podrías empezar desde hoy a observarte, a tomar conciencia de cada actividad que realices. Incluso te cuento que hasta me estoy observando con respecto a los gestos que hago al ver un alimento que no me agrada o cuando doy una respuesta. Cuáles son mis gestos al saludar, en fin, no dejemos de trabajar en nosotros mismos. Me gusta como lo dice John Maxwell: el regalo de Dios para nosotros son nuestros talentos, y nuestro regalo para Dios es desarrollarnos hasta alcanzar nuestro máximo potencial.



Animo que si se puede 👏

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