Nuevo año, nuevos hábitos.


 



     Nuevo año, nuevos hábitos.

Los hábitos, a menudo pasados por alto pero con un inmenso poder en nuestras vidas, son rutinas o comportamientos que se repiten regularmente y tienden a ocurrir inconscientemente. Si buscamos la definición de hábitos en Wikipedia, encontraremos esta descripción. Es asombroso pensar que alrededor del 80% de nuestras actividades diarias son hábitos.

Desde levantarnos por la mañana ir al baño, lavarnos la cara, cepillarnos los dientes, y cada actividad de higiene, hasta la preparación del desayuno y el arreglo de las cosas en casa antes de salir al trabajo; el manejar y así sucesivamente. Podría extenderme describiendo cada una de las actividades que realizamos de manera casi automática.

Los hábitos son, en gran medida, el tejido de nuestras vidas diarias, influyendo en la forma en que abordamos nuestras tareas y vivimos nuestra existencia. Reflexionar sobre estos comportamientos automáticos puede ofrecernos una comprensión más profunda de nosotros mismos y, tal vez, abrir la puerta a cambios positivos.

Cuando llegué a Estados Unidos, me enfrenté a las largas distancias entre un lugar y otro. En mi país, estaba acostumbrada a desplazarme a muchos lugares en transporte público. Sin embargo, como muchos saben, en Estados Unidos manejar es indispensable. No había sido muy hábil con esto de conducir; incluso mi madre y mi padre temían cuando me subía a algo con ruedas. Cuando aprendí a manejar bicicleta, les causé muchos sustos, y al intentar manejar una moto, me estrellé contra una cerca. Pueden imaginar el nerviosismo de mis padres cada vez que salía a manejar algo con ruedas.

Al mudarme de país, me enfrenté a un gran dilema: el miedo me embargó. Como muchos inmigrantes, llegué a casa de familiares y no quería molestar, así que realizaba todas mis diligencias en autobús, llevaba a mis hijos a la escuela, asistía a clases de inglés y buscaba trabajo. Sin embargo, era agotador, ya que debía pasar largas horas esperando el transporte público, que, aunque muy organizado en la Florida, tenía horarios específicos. Si se perdía uno, tocaba esperar otra hora por el próximo. A pesar de esto, comencé a trabajar en limpieza y conocí a una persona maravillosa que me apoyó. Hasta el día de hoy, seguimos siendo amigas, y ella me llevaba y me traía cada vez que íbamos a trabajar.

Pero de esta manera, no avanzaría mucho, como podrás imaginar. Siempre he creído en Dios, y menciono esto porque pienso que Dios coloca a las personas indicadas en el momento indicado. En mi caso, colocó a una mujer maravillosa que llegó a Estados Unidos hace más de 30 años. Siempre estaba dispuesta a ayudar, y me dijo: "Raquel, debes aprender a manejar o no podrás trabajar". Ella pagó mi curso de manejo, y para no alargar demasiado la historia, recibí mis clases. El primer día que tuve que manejar sola, lo hice con mucho miedo. Tenía a mi hijo menor sentado en el asiento trasero, mirándome por el retrovisor. Mis manos estaban frías, y pensaba en cada movimiento: encender las luces de giro, jalar la palanca, las dos manos en el volante, este es el freno y este es el acelerador. Aún recuerdo ese día, pero han pasado tres años, y ya no pienso en cada uno de esos movimientos. Tengo un amigo que me recuerda encender las luces por la noche, ¡pero el manejo se convirtió en un hábito inconsciente!

Es por eso que debemos retroceder y recordar esos hábitos que ya forman parte de nuestro día, ya sean buenos o malos. Debemos ser conscientes de nuestros hábitos, realizar una evaluación de cuáles debemos abandonar y cuáles debemos cambiar.

Debemos mantenernos bajo observación. Pregúntate: ¿Qué hábito quieres cambiar? ¿Cuál se ha vuelto tan automático que ya ni lo notas? ¿Qué hábito te gustaría adquirir? Siendo conscientes de los hábitos, podemos realizar grandes cambios en nuestra vida. Recuerda que no podemos esperar un mañana diferente si seguimos realizando las mismas acciones hoy. 

Preparémonos para sembrar nuevos surcos con buena semilla, como señala Og Mandino en "El Vendedor Más Grande del Mundo". Si hemos de ser esclavos, que sea de buenos hábitos.

💓 Preparados para avanzar.


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